Excursión: de Binissalem a Alaró por el camino Romano
Por Samira
Una excursión sencilla y apta para ir con cochecitos. Es ideal para ir con bicis. No podemos olvidar fotografiar parte de nuestra historia reflejada en la calzada romana. Pasaremos por delante de las casas conocidas como “Can Cabrit” de origen árabe y si miramos hacia el tejado, descubriremos unas hermosas tejas con dibujos pintados a mano.
Duración: 3 horas aprox. Dificultad: camino de asfaltado, camino de tierra y camino con calzada romana.
Recomendación: si se quiere hacer con bici mejor que sea de montaña para que el tramo de calzada romana y de camino con piedras no sea un problema.
Atención: podemos encontrar algún vehículo circulando en los tramos asfaltados.
Itinerario:
Empezamos a caminar cruzando
las vías del tren de la
estación de Binissalem en
dirección a las montañas. A
los escasos 100 metros giraremos
a la izquierda hacia
una carretera estrecha desde
la que tendremos una preciosa
vista del campanario de la
iglesia del pueblo. Seguimos caminando, y en el primer
cruce que encontremos seguiremos
de frente hasta otro
cruce con unos contenedores
de basura a su izquierda. Seguiremos
por la derecha, por
el “Camí del Pou Salat”, hasta
un nuevo cruce y cogeremos
a la izquierda. Pasaremos por
delante de las casas conocidas
como “Can Cabrit” de origen
árabe (si miramos hacia
el tejado, descubriremos unas
hermosas tejas con dibujos
pintados a mano). Pronto encontraremos
una entrada a
mano derecha que a los 10
pasos tiene un cartel indicando
el camino romano hasta
Alaró.
En el comienzo hay unas cadenas
para que no puedan
pasar los coches. No tiene pérdida. Así es que dejamos
el terreno asfaltado y empezamos
a caminar por la tierra
entre un campo y el terreno de
una enorme posesión. Este
caminito está lleno de matorrales
y pequeños “ullastres”
pero se conserva limpio y es
muy agradable. De repente
nos topamos con que la tierra
deja paso una calzada romana
muy bien conservada aunque
lastimosamente corta.
El camino vuelve a hacerse
de tierra y cuando clarea,
veremos que a la derecha,
detrás de una verja, seguramente
habrá unos preciosos
caballos, incluido un pony.
Si les damos una piel de fruta
seguro que lo agradecen.
Continuamos nuestro recorrido
pasando por un campo lleno
de almendros y llegamos
a una posesión abandonada
con un gran espacio delante,
ideal para merendar, comer hacer siesta o jugar a algo.
Ya desde aquí se puede ver el
pueblo de Alaró muy cerca.
Retomamos el camino y llegamos una pequeña carretera que cogeremos a la izquierda y que ya no dejaremos hasta llegar al cruce que indica “Castillo de Alaró”. Una vez aquí podemos girar a la izquierda y llegamos en un periquete hasta el pueblo.
Por Samira











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