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El sueño Infantil: ¿es normal que mi hijo se despierte por la noche? Imprimir E-Mail
Por Rosa Jové

El sueño infantil es, para muchos padres, un verdadero problema. Una avalancha de niños y progenitores agotados llena las consultas de pediatras y psicólogos. “¿Cuándo dormirá toda la noche?” preguntan desesperados.




La respuesta: a menudo, la mayor parte de problemas de sueño que presentan los niños (¡y los padres!) mejoran cuando la familia sincroniza los horarios y aprende a aceptarse y a reorganizarse teniendo en cuenta las necesidades de todos sus miembros.

La culpa de la falta de descanso nocturno no la tienen los niños, ni tampoco los malos hábitos que hayan inculcado los padres, sino la forma equivocada que tiene la sociedad actual de interpretar las necesidades de los niños.

El sueño es un proceso evolutivo y todo niño sano va a dormir correctamente algún día. No hay que alterarlo, puesto que, como necesidad vital, se sincronizará con nuestras necesidades en cada momento de nuestra vida. Así pues, dejar a su hijo llorar no es la solución, porque cuando un bebé llora es que sufre y por lo tanto necesita atención; ni tampoco lo es prohibirle las canciones de cuna o impedirle que encuentre consuelo al compartir la cama con sus padres. No se trata, pues, de aplicar un método o unas normas de disciplina, sino de abordar las diferentes situaciones con afecto y comprensión. Ello nos conducirá a obtener unas noches más tranquilas y felices tanto para los padres como para los hijos.

Un recién nacido no duerme igual que un niño, ni éste igual que un adulto; ni un adulto igual que un anciano, porque cada edad reclama unas necesidades diferentes. El recién nacido nace con dos fases breves de sueño que facilitan despertares continuos, necesarios para alimentarse y sentir el contacto humano.

Entre los 7 y los 10 meses aparecen las 5 fases normales del sueño, aunque la periodicidad y duración son diferentes al adulto. Los niños duermen la misma siesta hasta los cuatro años. Es a partir de los 5 o 6 años cuando el sueño del pequeño es bastante parecido al de los adultos (un único periodo nocturno de entre 8 y 10 horas sin siestas).

Otra de las evidencias claras, avaladas por varios estudios, es que todos, niños y adultos, nos despertamos varias veces en la noche, pero sólo los más mayores dominan la técnica para regresar al sueño. Es una cuestión de tiempo que lo hagan los niños, porque se trata de un proceso evolutivo.

Es difícil dar una solución universal ya que cada niño es distinto y único. No obstante, existen técnicas que funcionan y que son respetuosas:
  • Hay que ser realistas. Un bebé de 15 días no puede dormir toda la noche.
  • De los 0 a los 6 meses, no existe el reloj. La alimentación es a demanda y hay que respetarlo.
  • Observar el horario que va mejor a nuestro hijo. Respetarlo y cumplirlo siempre.
  • Si se acuesta con poco cansancio y ansiedad dormirá mejor (¡No hacerlo saltar y correr antes de llevarlo a la cama!). Intentar que esté relajado y hacerle compañía o dormir con él. El colecho, una práctica habitual en muchos países, tiene múltiples ventajas, siempre y cuando se lleve a cabo de una forma segura.
  • Es importante controlar las siestas. A partir de los 7 meses, cada siesta no debería sobrepasar las 2 horas, y a partir de 1 año es difícil que haga dos. Hasta los 3-4 años, la siesta es beneficiosa.
Aunque no se haga nada ¡No se preocupe! Su hijo dormirá sin interrupciones algún día, como hemos hecho todos nosotros. Quizás esto no consuele lo suficiente, pero es importante saber y entender que tu hijo no tiene la culpa de lo que le pasa. Intenta buscar soluciones respetuosas y, si no se consiguen, pide consejo.






Rosa Jové es psicóloga infantil y juvenil, y psicopediatra). Es autora del libro "dormir sin lágrimas ". www.dormirsinlagrimas.com

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