Por Angela Bruno
El arte de contar cuentos con un leitmotiv bien definido: el de transmitir un mensaje para aprender a ser mejor persona… Así es como Victor Uwagba aporta su granito de arena para construir una sociedad mejor con los niños de hoy. Sus espectáculos llevan el color de la sabana africana y dejan una huella de alegría en cada corazón y en cada rostro.
¿De dónde eres Victor?
Soy de la República Federal de Nigeria, un país en el oeste de África.
Es el más poblado del continente y limita al oeste con Benín, al este
con Chad y Camerún, el Lago Chad en el noreste, Níger en el norte y el
Golfo de Guinea en el sur. Llegué a Mallorca en el 2001 y a día de hoy me considero "afro-mallorquín".
¿Cómo es tu vida en casa?
Estoy casado con una mujer mallorquina y juntos tenemos un bebé de 22
meses que nos reta a diario. Desde su nacimiento me siento en constante
aprendizaje y trato de enseñarle mis vivencias y mis conocimientos de
una forma natural, adaptada a él. En casa hablamos 3 idiomas,
mallorquín, castellano e inglés, y a pesar de las diferencias
culturales que puedan existir no las considero un impedimento sino todo
lo contrario. Es un "choque cultural" de lo más positivo donde no
existen diferencias o separaciones, sino que todo está inter-conectado.
Con ellas nos enriquecemos a diario y aprendemos a respetar el otro. Es
más, considero que son una ventaja que añade color y condimento a
nuestra vida diaria.

¿Por qué razón elegiste trabajar con niños?
Ellos son los únicos que pueden mejorar el mundo de mañana además de
ser los mejores profesores para nosotros, los adultos. Desde muy joven
he estado involucrado con niños y jóvenes; ya en mi país era un "todo
terreno" en el mundo del arte, y estaba al frente de un festival de
arte y cultura como director. El proyecto retaba a las escuelas de
primaria y secundaria realizando castings a los alumnos, previa
selección de talentos, para poner en escena espectáculos de fin de
curso.
Pero existen tres razones por las cuales adoro trabajar con niños:
ellos son el mejor ejemplo de la igualdad, no tienen prejuicios y son
sinceros.
¿Cuáles son las pautas que rigen tus espectáculos?
Todos ellos siguen una línea africana con cuentos y canciones y tambores de mi país. Para finalizar, me gusta contar con la participación de todos los presentes, sean éstos niños, padres o abuelos.
“ACUNAMATATA” es la palabra que asociamos contigo, ¿por qué?
Es cierto, es la faceta actual de mi espectáculo. Es el título de una canción muy conocida por todos pero su origen proviene de Kenya y en el idioma tradicional de allí, el Swahili, significa: “no hay problema”. La he querido adaptar e incorporar a mi actuación porque quería denunciar todo lo que trasmiten los medios de comunicación hablando en ocasiones de lo más negativo de África: pobreza, conflicto, racismo, armas, etc. Todo esto existe por desgracia, pero también existen unos valores, una alegría, un ritmo, una naturaleza poderosa y positiva llena de colores que es imprescindible dar a conocer a los niños. A través de la canción logro un acercamiento natural del espectador hacía otra cultura diferente a la suya y, junto a las fábulas contadas, los niños captan enseguida la esencia y la moraleja.

¿Qué es lo que más te gusta de contar cuentos?
Todos mis cuentos me han sido trasmitidos durante mi niñez por mi madre y mi hermano. He tenido que adaptarlos despojándolos en algunas ocasiones de alguna dureza que pudiera resultar chocante aquí en Europa. Pero he constatado que todos consiguen el mismo fin pues los niños son muy vivos, enseguida entienden y asimilan el mensaje de la historia.
El ritmo ¿se aprende o se siente?
¡Sin duda se siente! Escucha tu corazón y constatarás que tu propio cuerpo tiene ritmo. Los gestos, toda la vida tiene ritmo o ritmos. Me gusta usar la metáfora de las olas y enseñar a los adultos que la vida es como ellas: tan pronto estás arriba como abajo y todo es una continuidad unida por una cadencia indivisible.
En África, el ritmo se lleva en la sangre por la sencilla razón de que está incorporado naturalmente en la sociedad desde la infancia.
¿Cómo consideras tu trayectoria desde los inicios hasta día de hoy?
Llevo unos ocho años más o menos trabajando en este espectáculo y lo curioso es que cada día aprendo algo nuevo. Nunca he sentido monotonía por mi labor. Me siento afortunado de ver que mi trayectoria goza de una respuesta tan positiva y constato a diario que mi espectáculo deja huella en todas las personas que lo ven. Quizás en un futuro me decante por crear una nueva propuesta didáctica para niños y escuelas, mediante libros y cd's que puedan hacer florecer la semilla del gusto por la lectura y el ritmo.
Comentarios
Thank you,
Debbie
Amipa Penya segat.
Lucia Escribano
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