couple.jpgEn este mundo todo es continuo cambio; dos personas deciden unirse para compartir sus vidas  en una relación conyugal. Pueden sentir que han encontrado a la persona ideal con la que convivir el resto de su vida.

La vida sigue y pasa el tiempo, y con ellos también van cambiando los dos  cónyuges. Hay cambios en las actitudes, en los intereses, en los sentimientos y en las conductas. Por ello hace falta una continua adaptación por ambas partes, y, si ello no se produce de forma adecuada, llegan los desacuerdos, las desilusiones y los conflictos que pueden llevar a la disolución de la pareja.

También, de una forma más pausada, se  puede ver e interpretar que una pareja  termina su ciclo vital al haber agotado el proyecto en el que se sostenía su relación y por tanto optar por la disolución de su vínculo conyugal.


Sea como sea, en general, las separaciones o los divorcios, son causa de un importante estrés personal; hay que rehacer en gran parte la vida personal y social: casa, relaciones, situación económica, relación con los hijos….También se producen heridas psíquicas muchas veces difíciles de curar, y surgen sentimientos que se han ido acumulando a lo largo del tiempo de la relación, que afloran debido a la ruptura.


A raíz de esta nueva situación tienen la responsabilidad de llegar a acuerdos en cuanto a la relación y cuidado de los hijos comunes, pensiones alimenticias, domicilio, bienes etc. y los cónyuges no están en la mejor situación para razonar correctamente, ser flexibles y escuchar al otro,  porque hay todo un mundo de sentimientos que interfieren en aquellas actitudes a raíz de la ruptura y porque la relación y comunicación de la pareja está deteriorada.


stockxpertcom_id636190_size.jpgAnte la falta de acuerdos se producen situaciones disfuncionales, de abuso de un miembro de la pareja sobre el otro, de repercusión de la mala situación en los hijos y, también, de agravamiento de las crisis personales. La situación se puede eternizar en el tiempo con un deterioro cada vez mayor e imposibilidad de solución  por parte de la pareja.


Un intento de solución es el litigio judicial, en estos casos el juez se ve en la necesidad  de dictar una sentencia,  aunque, en muchos casos, con los medios con que cuenta, no puede abarcar todos los aspectos y situaciones que se dan entre la pareja.


Por su misma naturaleza, esta sentencia es impuesta  y así es percibida por las partes donde, el uno o el otro, pueden sentirse en desacuerdo o tratado injustamente. Ante esta perspectiva pueden producirse, y se producen, incumplimientos de sentencia con las consiguientes denuncias por parte del otro miembro de la pareja y, por tanto, nuevos juicios, lo cual constituye una rueda en ocasiones interminable.


Aquí entra la mediación familiar, que tiene como finalidad la solución extrajudicial de conflictos surgidos en el interior de la familia con la asistencia de profesionales cualificados e imparciales que medien entre los sujetos para posibilitar vías de diálogo y obtener acuerdos justos, duraderos y estables, con el objeto de evitar que se planteen procesos judiciales, de poner fin a los que se hayan iniciado o de reducir su número. (artículo 1 de la Ley de mediación familiar del 18/2006 de 22 de noviembre).


Con la mediación familiar se puede llegar a acuerdos pactados entre los miembros de la pareja, y, por tanto, más fácilmente asumidos por los dos. Con ello se evitan incumplimientos, son acuerdos más duraderos, y, en general, su aceptación es más satisfactoria para las partes.


Con la mediación familiar, asumen la responsabilidad de sus decisiones los que realmente la tienen, que son los miembros de la pareja  o los familiares implicados, y el único miembro externo a ellos es el mediador familiar que solo actúa de facilitador .


En las sesiones de mediación, al estar la pareja en un espacio neutral y con una persona, también neutral  (tiene que serlo por la misma esencia de la técnica de mediación), que actúa solo como espejo y facilitador, puede expresar los sentimientos que les obstaculizan para llegar a acuerdos, ser conscientes de ellos y verlos de otra manera.

 

Los principios rectores de la mediación son:

 


a)    Buena fe: ha de presidir la actuación de todos los sujetos que intervienen en la mediación.


b)    Voluntariedad: no se puede imponer; los sujetos de la parte en conflicto han de decidir libremente acogerse a la misma, i, una vez iniciada, pueden desistir.


c)    Neutralidad: la persona mediadora tiene que ayudar a conseguir acuerdos entre las partes en conflicto sin imponer criterios propios, aunque puede ofrecerles propuestas de solución.


d)    Imparcialidad: en su actuación, el mediador, no puede tener ideas anticipadas o prejuicios a favor o en contra  de alguno de los miembros de las partes en conflicto.


e)    Confidencialidad: la persona mediadora y las partes en conflicto tienen la obligación de mantener la reserva sobre los contenidos de las sesiones de mediación.


f)    Inmediatez: las partes en conflicto tienen la obligación de acudir personalmente a las sesiones, y por tanto, no pueden actuar a través de representantes o intermediarios.


g)    Flexibilidad: el procedimiento de mediación se  ha de desarrollar de forma flexible i distendida, en la medida de lo posible,  dado su carácter voluntario.


La mediación, no solo la familiar, sino los distintos tipos que en los últimos años se han ido estableciendo: la comunitaria, la penal, la intercultural…, es una forma de afrontar los conflictos a través del diálogo, capacidad humana que es necesario desarrollar, y así evitar agresividades, manipulaciones (sobre todo de menores),  malentendidos, frustraciones etc. y llegar a acuerdos funcionales dentro de la llamada CULTURA DE LA PAZ.

La Dirección General de Menores y Familia de la Consejería de Asuntos Sociales, Promoción e Inmigración del Gobierno Balear, desde el año 1999 ofrece un programa de mediación familiar en Mallorca al que se acude por derivación desde los propios juzgados, de los servicios sociales o a iniciativa propia.

 


El Consejo Insular d’Eivissa también ofrece desde hace años un programa de mediación.
Es objetivo de la Consejería de Asuntos Sociales, Promoción i Inmigración sectorizar y extender la mediación familiar a todo el territorio balear de modo que sea más fácil el acceso.

 

Más información:

Servicio de Familia
Dirección General de Menores y Familia
Tel.: 971177436   email: mclobon (aroba) dgmenors.caib.es

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